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¿De qué depende que el PRP dé resultado? Lo que está en tu mano y en el plan

Siete errores que pueden restarle resultado al plasma rico en plaquetas (PRP) en el pie y el tobillo: el diagnóstico, el momento, las cargas, los ejercicios y la paciencia, con lo que dice la evidencia de cada uno.

Infiltración de plasma rico en plaquetas en la planta del pie en Centro Podológico Henao, Bilbao

Por la Dra. Gisela Gómez López, podóloga colegiada Nº 334.

Publicado el 8 de octubre de 2026.

“¿Y si el PRP no me funciona?” Si te lo estás preguntando antes de una infiltración de plasma rico en plaquetas, es una pregunta muy razonable. La respuesta corta es que el PRP no es una inyección que actúe sola. Lo que consiga depende, para empezar, de la lesión que se trate, porque no tiene el mismo respaldo en todas. Y, además, de tres cosas: de que el diagnóstico y la técnica sean los correctos, de que se use en el momento adecuado y de lo que pase en las semanas siguientes. Las dos primeras dependen sobre todo del equipo que te trata. La tercera, en buena parte, de ti.

En este artículo repasamos siete errores que pueden restarle resultado al PRP en el pie y el tobillo, qué dice la evidencia de cada uno y qué puedes hacer tú. Y una advertencia honesta antes de empezar: evitar estos errores pone las condiciones de tu lado, pero no garantiza el resultado. Lo explicamos al final.

Error 1: infiltrar sin saber exactamente qué tejido duele

En el pie es frecuente que convivan varias lesiones a la vez: una fascitis plantar con una irritación del nervio de Baxter, una tendinopatía del Aquiles con una bursitis, un pequeño neuroma con una lesión de la placa plantar. Si la infiltración se dirige solo a una de ellas, el resultado puede quedarse corto aunque esté perfectamente hecha. Lo explicamos con ejemplos en el artículo sobre por qué a veces una infiltración no funciona.

El segundo paso es que el plasma llegue de verdad al tejido que lo necesita. Por eso exploramos con ecografía antes de decidir y aplicamos el PRP bajo control ecográfico. Qué aporta esa precisión, y qué no, lo contamos en qué es una infiltración ecoguiada.

Error 2: infiltrar demasiado pronto

Cuando un dolor de talón acaba de empezar, es comprensible querer resolverlo cuanto antes con el tratamiento que suena más avanzado. Pero el PRP no es el primer escalón.

Los estudios que han probado el PRP en la fascitis plantar se hicieron, casi siempre, en personas que llevaban al menos tres meses de dolor sin mejorar con el tratamiento conservador. En una revisión de 2025 que reúne 24 ensayos comparando el PRP con el corticoide, ese era precisamente un requisito para incluir los ensayos (Zuo, 2025). En el tendón de Aquiles, los ensayos de referencia se hicieron en tendinopatías crónicas; el más grande exigía más de tres meses de síntomas (Kearney, 2021). Dicho de otro modo: lo que sabemos del PRP lo sabemos de lesiones crónicas, no de lesiones recientes.

En lesiones recientes del tobillo, la poca evidencia que hay no le favorece. En un ensayo con esguinces de tobillo graves atendidos en urgencias, el PRP no mejoró el dolor ni la función frente a placebo (Rowden, 2015). Era un estudio pequeño, de 33 pacientes, así que no permite conclusiones firmes, pero tampoco da motivos para adelantar el PRP.

¿Qué se hace entonces al principio? Para el dolor plantar de talón, una guía de buena práctica elaborada a partir de 51 ensayos, con la opinión de expertos y de pacientes, sitúa como base la educación sobre la lesión, los estiramientos y el vendaje, y después, por pasos, las ondas de choque y las plantillas a medida (Morrissey, 2021). Con los criterios estrictos que aplicó, esa misma guía no encontró pruebas suficientes de que las infiltraciones funcionen, ni las de PRP ni las de corticoide.

Por eso, en una lesión reciente, lo habitual es empezar por ajustar las cargas, hacer ejercicio, revisar el calzado y, cuando hace falta, usar plantillas, y valorar el PRP si eso no ha sido suficiente. Los tres meses no son una cifra mágica. Son el criterio que usaron los estudios, y cada caso se valora en consulta.

Error 3: pensar que la infiltración sustituye a la rehabilitación

Es uno de los errores más extendidos, y tiene una explicación fácil de entender si miras cómo se ha estudiado el PRP. En uno de los ensayos más conocidos sobre el tendón de Aquiles, todos los pacientes hacían un programa de ejercicios excéntricos, tanto los que recibieron PRP como los que recibieron una inyección de suero fisiológico (de Vos, 2010). En ese ensayo, el PRP se probó como un añadido al ejercicio, no como su sustituto. Y en ese ensayo, por cierto, los dos grupos mejoraron de forma parecida.

La infiltración puede favorecer un entorno de reparación, pero lo que hace que la fascia o el tendón vuelvan a tolerar el esfuerzo es el ejercicio progresivo. Por eso los ejercicios no son un extra opcional del PRP, sino parte del tratamiento. Lo desarrollamos en el artículo sobre el ejercicio terapéutico en podología y en la guía de cuidados después de una infiltración de PRP.

Error 4: no ajustar las cargas (o irse al otro extremo)

“Modificar las cargas” suena técnico, pero significa algo muy concreto: ajustar cuánto, durante cuánto tiempo y de qué manera le exiges al pie mientras el tejido se recupera. Por ejemplo, reducir los kilómetros de carrera, repartir las horas de pie a lo largo del día, evitar durante un tiempo las cuestas o los saltos que disparan el dolor, o revisar el calzado.

Seguir exactamente igual que antes, con el mismo volumen de entrenamiento o las mismas horas de pie, suele mantener la sobrecarga que provocó la lesión. Pero el extremo contrario, parar del todo durante semanas, tampoco suele ser necesario. En un ensayo con 38 personas con tendinopatía del Aquiles, quienes siguieron corriendo y saltando con un control del dolor (ajustando la actividad según las molestias) mejoraron al mismo ritmo que quienes hicieron seis semanas de reposo activo, y sin efectos negativos (Silbernagel, 2007). Es un estudio sobre tendinopatía, no sobre PRP, pero ilustra una idea útil: el tejido necesita carga, la adecuada.

Cuál es la dosis adecuada en tu caso se decide en consulta, y forma parte del plan que te damos después de la infiltración.

Error 5: improvisar los primeros días y volver a correr al día siguiente

Si al día siguiente el pie está bien, es comprensible que apetezca volver a la rutina de siempre. Y también lo contrario: que las molestias de los primeros días hagan pensar que algo ha ido mal. Qué esperar en esas primeras horas, cuándo caminar y qué señales deben hacerte consultar lo explicamos en la guía de cuidados tras el PRP.

Lo que añadimos aquí es otra cosa: no existe un protocolo posinfiltración demostrado como el mejor. Una revisión de 84 estudios encontró pautas muy distintas entre sí y ningún estudio que las comparara directamente. Lo más habitual era empezar con ejercicios de fuerza en las dos o tres primeras semanas y, en los protocolos que fijaban una fecha (menos de la mitad), volver a la actividad completa en torno a las cuatro a seis semanas (Townsend, 2020). Son costumbres de los estudios, no plazos comprobados. Que haya tanta variedad no quiere decir que dé igual lo que hagas: quiere decir que no hay una receta única. Por eso te explicamos la pauta para tu caso concreto, y por eso conviene no improvisar.

Con los antiinflamatorios pasa algo parecido. Te pedimos que no los tomes durante los días que te indiquemos porque, en el laboratorio, reducen la función de las plaquetas. Es una precaución razonable, aunque todavía no hay estudios en pacientes que demuestren que tomarlos empeore el resultado (Leach, 2024). Si necesitas algo para el dolor, consúltanos antes.

Error 6: dejar los ejercicios a las pocas semanas

Este es el error más humano de todos. Los primeros días haces los ejercicios con ganas, después el dolor baja, llega una semana complicada en el trabajo y la pauta se va quedando por el camino.

No es una impresión: abandonar los ejercicios de casa es muy frecuente. Una revisión sobre tratamientos físicos en casa señala que el incumplimiento puede llegar al 70%, y recoge los factores que se asocian a mantenerlos: la intención, la motivación, la confianza en poder hacerlos, haberlos cumplido antes y el apoyo del entorno (Essery, 2017). Y en un estudio con 150 personas con artrosis de cadera o de rodilla, quienes mantuvieron los ejercicios de casa evolucionaron mejor a lo largo de cinco años (Pisters, 2010). Es una asociación observada en otra enfermedad, no un dato del PRP, así que lo tomamos como una pista razonable, no como una prueba.

Algunas ideas que pueden ayudarte:

  • Entender para qué sirve cada ejercicio. Si tienes dudas, pregúntanos: es parte de la consulta.
  • Asociar la rutina a un momento fijo del día, como el café de la mañana o la vuelta del trabajo.
  • Contarnos si algún ejercicio te duele o no te encaja, en lugar de dejarlo.
  • Preferir una rutina corta que haces a una larga que abandonas.

Error 7: juzgar el resultado a las dos semanas

El PRP no busca un alivio inmediato. El corticoide suele aliviar antes; el PRP, cuando funciona, lo hace más despacio. En los estudios de fascitis plantar, la diferencia a favor del PRP frente al corticoide no aparece al mes, sino a los tres y a los seis meses (Zuo, 2025).

Ojo con leer esto como una fecha: es lo que se ve al comparar grupos de pacientes, no una promesa de que a los tres meses vayas a estar mejor. Pero sí basta para no tirar la toalla a las dos semanas. Lo sensato es seguir la pauta, acudir a las revisiones y valorar la evolución con perspectiva, sin esperar milagros ni darlo todo por perdido antes de tiempo.

Lo que depende del plan y lo que depende de ti

La Dra. Gisela Gómez López sostiene una jeringa con plasma rico en plaquetas preparado para una infiltración en Centro Podológico Henao, Bilbao

Si lo resumimos, el resultado del PRP se reparte entre dos lados.

Lo que depende del plan (de nosotros):

  • Un diagnóstico completo, con exploración y ecografía, que busque todas las estructuras implicadas y no solo la más evidente.
  • Elegir el momento: el PRP cuando el tratamiento conservador no ha sido suficiente, no como primer paso.
  • Aplicar el plasma en el tejido correcto, bajo control ecográfico.
  • Darte una pauta concreta para después: cargas, ejercicios y vuelta a la actividad, adaptada a tu lesión.
  • Revisar tu evolución y ajustar el plan si hace falta.

Lo que depende de ti:

  • Respetar la pauta de los primeros días, sin quedarte quieto del todo ni volver a correr al día siguiente.
  • Ajustar las cargas de tu día a día y de tu deporte mientras el tejido se recupera.
  • Mantener los ejercicios durante semanas, no solo los primeros días.
  • Consultar antes de tomar antiinflamatorios.
  • Darle tiempo al tratamiento y venir a las revisiones.
  • Contarnos lo que no encaja: un ejercicio que duele, una pauta imposible de cumplir, una duda.

Y aun haciéndolo todo bien, no siempre da resultado

Te lo debemos decir con claridad. El PRP tiene su mejor respaldo en la fascitis plantar crónica, donde los estudios encuentran mejores resultados que con el corticoide a los tres y a los seis meses. Pero ser mejor que el corticoide no es lo mismo que haber demostrado ser mejor que un placebo. Y en el tendón de Aquiles, los ensayos más grandes y mejor controlados no encontraron que el PRP fuera mejor que una inyección placebo, de suero fisiológico en un caso y simulada en el otro (de Vos, 2010; Kearney, 2021). Lo desarrollamos con detalle en el artículo sobre cuándo usamos PRP o corticoides y en la página del tratamiento con PRP.

Por eso no te prometemos un resultado. Lo que sí hacemos es poner de nuestro lado todas las condiciones que dependen de nosotros, revisar tu evolución y decirte con franqueza si en tu caso el tratamiento no está funcionando, para buscar otra opción. Y en algunos casos, lo honesto es no plantearlo desde el principio: lo explicamos en cuándo NO recomendamos PRP. Estas y otras guías sobre el tratamiento las reunimos en nuestra página de medicina regenerativa del pie y el tobillo.

Si estás pensando en tratarte con PRP, o ya te has infiltrado y quieres revisar si tu plan está completo, pide cita en Centro Podológico Henao y lo vemos juntos.

Referencias Científicas

Estas son las referencias en las que se apoya lo que te contamos, incluidas las que no favorecen al PRP. Puedes comprobarlas por tu cuenta.

El momento de infiltrar y el tratamiento de base:

  • Zuo A, et al. Platelet-Rich Plasma Versus Corticosteroids in the Treatment of Plantar Fasciitis: A Systematic Review and Meta-analysis. Am J Phys Med Rehabil. 2025. PMID: 39778212.
  • Rowden A, et al. Double-blind, Randomized, Placebo-controlled Study Evaluating the Use of Platelet-rich Plasma Therapy (PRP) for Acute Ankle Sprains in the Emergency Department. J Emerg Med. 2015. PMID: 26048069.
  • Morrissey D, et al. Management of plantar heel pain: a best practice guide informed by a systematic review, expert clinical reasoning and patient values. Br J Sports Med. 2021. PMID: 33785535.

El PRP en el tendón de Aquiles:

  • de Vos RJ, et al. Platelet-rich plasma injection for chronic Achilles tendinopathy: a randomized controlled trial. JAMA. 2010. PMID: 20068208.
  • Kearney RS, et al. Effect of Platelet-Rich Plasma Injection vs Sham Injection on Tendon Dysfunction in Patients With Chronic Midportion Achilles Tendinopathy: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2021. PMID: 34255009.

Cargas, protocolo posterior y antiinflamatorios:

  • Silbernagel KG, et al. Continued sports activity, using a pain-monitoring model, during rehabilitation in patients with Achilles tendinopathy: a randomized controlled study. Am J Sports Med. 2007. PMID: 17307888.
  • Townsend C, et al. Post-Procedure Protocols Following Platelet-Rich Plasma Injections for Tendinopathy: A Systematic Review. PM R. 2020. PMID: 32103599.
  • Leach T, et al. A Review of Platelet-Rich Plasma Use in Patients Taking Non-steroidal Anti-inflammatory Drugs for Guideline Development. Cureus. 2024. PMID: 39553146.

Mantener los ejercicios:

  • Essery R, et al. Predictors of adherence to home-based physical therapies: a systematic review. Disabil Rehabil. 2017. PMID: 27097761.
  • Pisters MF, et al. Exercise adherence improving long-term patient outcome in patients with osteoarthritis of the hip and/or knee. Arthritis Care Res. 2010. PMID: 20235201.

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Los resultados del PRP varían de una persona a otra, y la indicación, el momento y la pauta posterior deben decidirse en cada caso tras una exploración clínica y ecográfica.

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Este contenido ha sido elaborado y revisado por profesionales sanitarios colegiados del Centro Podológico Henao, según nuestra política editorial y de revisión médica. No sustituye una consulta médica personalizada. Última revisión: 8 oct 2026.

Dra. Gisela Gómez López - Podóloga y Directora de Centro Podológico Henao Bilbao

Escrito y revisado clínicamente por

Dra. Gisela Gómez López

Podóloga Colegiada N 334 · Fundadora y Directora

Formadora Certificada en Terapia Láser Formadora en Podowebinar

Podóloga colegiada N 334. Fundadora de Centro Podológico Henao. Más de 15 años de experiencia. Especialista en cirugía podológica, biomecánica y técnicas ecoguiadas. Formadora certificada en terapia láser.

  • Programa de Especialización en Podología Pediátrica, Escuela Raíz (2026)
  • Máster en Podología Clínica Avanzada, CEU
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Preguntas frecuentes

De varias cosas a la vez. Primero, de que el diagnóstico sea completo y de que el plasma llegue al tejido que de verdad está lesionado. Segundo, del momento: los estudios sobre el PRP en el pie se hicieron casi siempre en lesiones de tres meses o más que no habían mejorado con el tratamiento conservador. Y tercero, de lo que pasa después: cómo se ajustan las cargas, si se mantienen los ejercicios y si se le da tiempo al tejido. Aun cuidando todo eso, el PRP no da resultado en todos los casos. Por eso revisamos tu evolución y, si no está funcionando, te lo decimos con franqueza.

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