Cuando el dolor del tendón de Aquiles lleva meses contigo y las terapias habituales no terminan de resolverlo, es lógico buscar algo más. El plasma rico en plaquetas (PRP) es una de esas opciones. Pero antes de contarte cómo lo aplicamos, tenemos que contarte algo que casi ninguna clínica te va a decir.
Lo Primero: Qué Dice la Evidencia sobre el PRP en el Aquiles
Los estudios de mejor calidad que comparan el PRP con placebo en la tendinopatía aquílea no encuentran una mejoría significativa del dolor ni de la función.
No es un matiz ni una lectura interesada. Es la conclusión de los metaanálisis más recientes, que además advierten de un posible sesgo de publicación: es decir, que los beneficios aparentes del PRP en este tendón podrían estar inflados porque los estudios con resultados negativos se publican menos.
Podríamos no contarte esto. Sería más fácil vender la infiltración. Pero creemos que tienes derecho a saberlo antes de pagarla, no después.
Entonces, ¿por qué mantenemos esta página? Porque el PRP sigue siendo una opción que valoramos en casos muy seleccionados, y porque preferimos explicarte con honestidad dónde encaja en lugar de que acabes en otra clínica donde te lo presenten como la solución garantizada que no es.
Lo que sí ha demostrado funcionar en el tendón de Aquiles es el ejercicio de carga progresiva. Ese es el eje del tratamiento. Cualquier plan serio para tu Aquiles empieza ahí, y si alguien te ofrece una infiltración sin un programa de ejercicio detrás, desconfía.
Qué Buscamos con el PRP en un Tendón Cronificado
Cuando una tendinopatía aquílea se cronifica, el problema deja de ser una inflamación pasajera y pasa a ser una degeneración del tejido del tendón (tendinosis).

El PRP parte de una idea sencilla: tu propia sangre contiene plaquetas cargadas de factores de crecimiento, las mismas señales que tu cuerpo usa para reparar tejidos. Al concentrar ese plasma y llevarlo a la zona dañada del tendón, el objetivo es favorecer el ambiente de reparación en un tejido que, por sí solo, tiene poca capacidad de repararse.
Ese es el fundamento biológico de la técnica. Lo honesto es reconocer que, en este tendón concreto, ese fundamento no se ha traducido en un beneficio demostrado frente a placebo, y que por tanto no podemos prometerte un resultado.
Cómo aplicamos el PRP en la tendinopatía de Aquiles
Trabajamos con un protocolo cuidadoso y guiado por imagen. A grandes rasgos, el proceso es así:
- Valoración y ecografía previa. Antes de plantear nada, confirmamos con ecografía el estado del tendón y localizamos con exactitud la zona degenerada. Sin ese diagnóstico, no hay indicación.
- Extracción de tu sangre. Obtenemos una pequeña muestra de tu propia sangre, igual que en un análisis rutinario.
- Concentración del plasma. La procesamos por centrifugación en un sistema cerrado y con marcado CE, para separar y concentrar el plasma rico en plaquetas.
- Infiltración guiada por ecografía. Aplicamos el PRP directamente en la zona afectada del tendón bajo control ecográfico. Esa guía nos permite depositarlo con precisión donde hace falta y con seguridad.
- Integración en tu plan y seguimiento. Después coordinamos la infiltración con los ejercicios y las correcciones de tu plan, y revisamos cómo evoluciona el tendón.
El hecho de que el PRP proceda de tu propia sangre y se aplique con guía ecográfica es lo que nos permite trabajar con precisión sobre la zona que realmente lo necesita.
Cuándo está indicado el PRP en el tendón de Aquiles (y cuándo no)
Ser honestos sobre las indicaciones es parte del tratamiento. El PRP puede tener sentido cuando:
- El dolor es crónico o no ha respondido a un tratamiento conservador bien realizado.
- La ecografía confirma una degeneración del tendón que justifique la infiltración.
- Se plantea dentro de un plan más amplio, no como intento aislado.
Y no es el camino cuando:
- El problema es reciente y aún no se ha trabajado la carga del tendón como primer paso.
- Se busca una solución rápida o garantizada. El PRP no es magia: la mejoría del tendón es progresiva y depende también del trabajo que hagas.
- Hay una sospecha de rotura u otra situación que requiere otro abordaje.
Cada tendón y cada persona son distintos, así que la indicación siempre se decide de forma individual tras valorarte.
El PRP como parte de un plan integral
En Centro Podológico Henao no ofrecemos el PRP como un tratamiento suelto que “lo arregla todo”. Y en el caso del Aquiles, por lo que ya te hemos contado sobre la evidencia, el PRP es la pieza accesoria, no la principal.
La pieza principal es el trabajo de carga progresiva. A eso sumamos la corrección biomecánica cuando hace falta. Si no corregimos aquello que sobrecargó el tendón, el problema tiende a volver, se infiltre lo que se infiltre. El objetivo no es solo aliviar el dolor puntual, sino que tu tendón vuelva a tolerar tu vida y tu deporte.
Riesgos y efectos esperables
El PRP procede de tu propia sangre, así que no hay riesgo de rechazo ni de transmisión de enfermedades. Pero es una punción sobre un tendón: es esperable dolor o molestia en la zona durante 24-72 horas, y a veces un aumento temporal del dolor los primeros días. Con menor frecuencia pueden aparecer hematoma, mareo durante la técnica o infección en el punto de punción. Revisamos tus antecedentes antes de infiltrarte.
Si tu dolor de Aquiles lleva tiempo y sientes que no avanzas, la Dra. Gisela Gómez López (Colegiada Nº 334) y su equipo pueden valorar tu caso, confirmar por ecografía qué le pasa a tu tendón y decirte con sinceridad si el PRP es una opción para ti. Pide tu cita y lo estudiamos juntos.
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