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Calzado de seguridad para pies anchos: ¿existen opciones barefoot?

Zapatos de seguridad barefoot de horma ancha: qué aportan al antepié, cuándo el drop cero no es para todos y cómo combinarlos con plantillas personalizadas.

Trabajador con zapato de seguridad barefoot junto a un pie descalzo apoyado sobre rocas en un río

Dra. Gisela Gómez López, podóloga colegiada N 334

Para muchas personas, utilizar calzado de seguridad no es una elección, sino una obligación durante toda su jornada laboral. Construcción, industria, logística, talleres, almacenes o determinados trabajos técnicos exigen un calzado que cumpla unas condiciones específicas de protección. El problema aparece cuando ese calzado no se adapta bien a la forma del pie.

En consulta encontramos trabajadores que pasan ocho o más horas al día con una puntera demasiado estrecha, poco espacio para los dedos o un calzado que comprime excesivamente el antepié. Esto puede resultar especialmente problemático en personas con pies anchos, hallux valgus, dedos en garra o martillo, prominencias óseas, metatarsalgias o determinadas lesiones ungueales.

Y aquí surge una pregunta interesante: ¿es posible utilizar un calzado de seguridad certificado que, al mismo tiempo, deje suficiente espacio al antepié? La respuesta es sí. Y la aparición de calzado de seguridad de concepto barefoot y horma anatómicamente más amplia abre una alternativa especialmente interesante para determinados trabajadores.

El problema de las punteras estrechas en el calzado laboral

El pie no tiene la misma anchura desde el talón hasta los dedos. Anatómicamente, el antepié necesita espacio suficiente para alojar las cabezas metatarsales y los dedos sin que estos permanezcan comprimidos lateralmente durante horas.

Esto adquiere todavía más importancia en un calzado de seguridad. La presencia de una puntera protectora condiciona la estructura de la zona anterior y, cuando su diseño es estrecho o poco compatible con la morfología del usuario, puede convertirse en una fuente continua de presión.

No significa que todo calzado de seguridad convencional sea inadecuado. Existen excelentes opciones. El problema aparece cuando la horma del calzado y la morfología del pie no son compatibles.

Una persona con un pie especialmente ancho puede utilizar su talla correcta en longitud y, sin embargo, sentir una presión excesiva transversalmente. Subir una talla tampoco siempre soluciona el problema: podemos ganar algo de espacio, pero también generar un calzado excesivamente largo y un ajuste deficiente.

Por eso, además de la longitud, en determinados pacientes debemos prestar especial atención a la anchura y al volumen disponible en el antepié.

¿Qué aporta un calzado de seguridad barefoot?

El término barefoot puede llevar a cierta confusión. En este contexto no estamos hablando de trabajar descalzo ni de prescindir de los elementos de protección exigidos para cada actividad.

Hablamos de un diseño que intenta aproximarse a determinadas características del calzado minimalista, fundamentalmente una horma amplia en la zona de los dedos, drop reducido o cero y una estructura que busca permitir mayor libertad de movimiento del pie, pero incorporando al mismo tiempo los elementos necesarios para funcionar como calzado de seguridad.

La marca alemana BAAK ha desarrollado una gama de calzado de seguridad de este tipo, certificado bajo la normativa EN ISO 20345 aplicable a calzado de seguridad.

Desde el punto de vista podológico, probablemente la característica que más nos interesa es precisamente esa: el espacio disponible para el antepié y los dedos.

No todos los pies necesitan una horma especialmente ancha, pero para un trabajador que presenta un antepié amplio y pasa muchas horas con calzado de protección, disponer de una opción de estas características puede suponer una diferencia importante en cuanto a adaptación y tolerancia al calzado.

Zapatos de seguridad barefoot: tres modelos para distintos puestos

Dentro de la gama encontramos diferentes modelos porque no todos los puestos de trabajo presentan las mismas necesidades.

BAAK Pan: una opción ligera para interiores secos

El BAAK Pan es una de las opciones más ligeras y transpirables. Mantiene la horma ancha y el drop cero y está pensado principalmente para ambientes laborales secos e interiores, como determinados almacenes, talleres, fábricas o trabajos de logística.

Zapato de seguridad BAAK Pan de horma ancha

Imagen: BAAK / B de Barefoot.

Su clasificación es S1PS, por lo que no debe confundirse con los modelos destinados a situaciones en las que existe una exposición frecuente al agua. Puede ser especialmente interesante para quien busca amplitud anterior pero no necesita las características adicionales de protección frente a la humedad de una categoría S3.

BAAK Phoenix: cuando necesitamos mayor protección frente a la humedad

Para trabajos en los que las condiciones son diferentes encontramos el BAAK Phoenix S3S.

Mantiene el concepto de horma amplia y drop cero, pero incorpora un upper resistente a la penetración y absorción de agua de acuerdo con su clasificación y está orientado a situaciones laborales en las que puede existir humedad, salpicaduras o trabajo exterior. Su certificación indicada es EN ISO 20345:2024 S3S FO HRO SR ESD.

Zapato de seguridad BAAK Phoenix S3S de horma ancha

Imagen: BAAK / B de Barefoot.

Es importante hacer una puntualización: hablar de resistencia al agua no significa que estemos ante una bota estanca diseñada para permanecer sumergida. La elección debe hacerse siempre en función de las condiciones reales del puesto de trabajo.

BAAK Pegasus: el mismo concepto en formato bota

Cuando además necesitamos un calzado de caña más alta encontramos el BAAK Pegasus S3S Barefoot Safety Boot.

Mantiene la horma amplia y el drop cero y añade un formato de bota que puede resultar más adecuado para determinados trabajos industriales, de mantenimiento, logística o actividades en las que se prefiera una mayor cobertura alrededor del tobillo.

Bota de seguridad BAAK Pegasus S3S de caña alta y horma ancha

Imagen: BAAK / B de Barefoot.

Según las especificaciones del modelo, incorpora puntera de aluminio, protección antiperforación textil BAAK NeoShield y suela EVA-caucho, además del sistema Go&Relax de la marca.

La existencia de diferentes configuraciones es interesante porque permite seleccionar el calzado no solamente por la forma del pie, sino también por los riesgos y características concretas del puesto de trabajo.

¿Para quién puede resultar especialmente interesante una horma amplia?

Desde el punto de vista podológico, no recomendaríamos un calzado simplemente porque lleve la etiqueta barefoot. La elección del calzado debe responder a las características del pie, la actividad, las horas de uso, las patologías existentes y, en este caso, de manera imprescindible, a las exigencias de seguridad del puesto de trabajo.

Sin embargo, disponer de una zona anterior generosa puede ser especialmente interesante en trabajadores con antepiés anchos, hallux valgus (juanetes), deformidades digitales, prominencias óseas, determinadas metatarsalgias o problemas recurrentes derivados de la presión del calzado. También puede ser una alternativa para personas que simplemente tienen una morfología de pie que no encaja adecuadamente en las hormas estrechas habituales.

Esto no significa que una puntera ancha vaya a tratar por sí misma una patología. Lo que puede hacer es evitar añadir una compresión innecesaria sobre un pie que ya presenta un problema.

Drop cero: no necesariamente para todo el mundo

Este punto es importante. Que un calzado tenga drop cero tampoco significa automáticamente que sea mejor para todas las personas.

La transición desde un calzado laboral con un diferencial talón-antepié elevado hacia un calzado completamente plano puede modificar las demandas mecánicas sobre determinadas estructuras del miembro inferior. La tolerancia dependerá, entre otros factores, de la movilidad del tobillo, las características del complejo gastrocnemio-sóleo, el historial previo de lesiones y el calzado utilizado habitualmente (hablamos de esta transición en el artículo sobre entrenar descalzo: cuándo ayuda y cuándo perjudica).

Por ello, especialmente en personas con antecedentes de tendinopatía aquílea, determinados cuadros de dolor de talón o limitaciones importantes de dorsiflexión, puede ser recomendable valorar individualmente la adaptación.

Antes de realizar un cambio de este tipo, una valoración podológica puede ayudarnos a determinar si las características del pie, la movilidad del tobillo, la mecánica de la marcha y la posible presencia de alguna patología son compatibles con este tipo de calzado.

En algunos casos, el calzado puede utilizarse directamente; en otros, puede ser necesario realizar determinadas adaptaciones o incluso diseñar una plantilla personalizada específicamente para ese pie y para ese calzado, buscando que ambos funcionen conjuntamente durante la jornada laboral.

Por tanto, el objetivo no debería ser simplemente pasar a un calzado barefoot, sino encontrar la combinación de calzado, pie y, cuando sea necesario, tratamiento ortésico que resulte más adecuada para cada persona. Una característica potencialmente interesante de un calzado no convierte ese calzado en universal.

¿Y si utilizo plantillas personalizadas con el calzado de seguridad?

Aquí aparece otra cuestión importante para muchos de nuestros pacientes.

Una persona puede necesitar calzado de seguridad y, simultáneamente, utilizar un tratamiento ortésico personalizado, como unas plantillas personalizadas. En estos casos no basta con comprobar que el zapato sea ancho: necesitamos valorar el volumen interior, la plantilla original, la profundidad disponible, la estabilidad del conjunto y la compatibilidad entre el calzado y la ortesis.

Además, cuando hablamos de equipos utilizados como protección laboral, cualquier modificación debe respetar las condiciones de uso y certificación establecidas por el fabricante y las exigencias preventivas del puesto.

Por eso, calzado y plantilla deberían valorarse como un conjunto y no como dos elementos independientes.

Seguridad primero, amplitud después

Hay una idea que debe quedar muy clara: cuando un puesto exige calzado de seguridad, la protección correspondiente al riesgo laboral tiene prioridad.

No debemos elegir un zapato únicamente porque sea ancho, flexible o barefoot. Debemos comprobar que su categoría de seguridad sea adecuada para el trabajo concreto que desempeña la persona.

Una vez cumplido ese requisito, sí tiene sentido buscar entre las opciones disponibles aquella que se adapte mejor a la morfología y necesidades del pie. Y precisamente ahí está el interés de este tipo de calzado: demostrar que seguridad laboral y una horma con mayor espacio para el antepié pueden coexistir.

La talla no es solo un número

En pies especialmente anchos recomendamos no elegir este tipo de calzado exclusivamente por la talla habitual.

La longitud del pie es solo una de las medidas relevantes. Conviene comprobar también la anchura y dejar un margen anterior adecuado, especialmente teniendo en cuenta que el calzado va a utilizarse durante muchas horas consecutivas.

La propia gama dispone de tablas que relacionan talla, longitud y anchura de plantilla, algo especialmente útil cuando precisamente estamos buscando más capacidad en el antepié.

Tabla de tallas de BAAK con la longitud y la anchura de plantilla para cada talla

Imagen: BAAK / B de Barefoot.

Una alternativa interesante para determinados trabajadores

Encontrar un buen calzado laboral puede parecer algo secundario hasta que hay que utilizarlo ocho horas al día, cinco días a la semana. Cuando además existe un pie ancho, una deformidad o una patología que hace especialmente molesta la compresión del antepié, la elección adquiere todavía mayor importancia.

El desarrollo de calzado de seguridad con hormas amplias y características inspiradas en el concepto barefoot amplía las posibilidades disponibles. Modelos como BAAK Pan, Phoenix o Pegasus permiten elegir distintas configuraciones manteniendo una característica común especialmente interesante desde el punto de vista podológico: más espacio para que el antepié se aloje dentro del calzado.

En Centro Podológico Henao valoramos el calzado como una parte más del tratamiento y de la prevención. No existe un modelo perfecto para todos los pies, pero sí podemos buscar el calzado que mejor se adapte a la morfología, la actividad, la patología y las necesidades laborales de cada persona.

Porque cuando un calzado va a acompañarnos durante toda la jornada, que proteja es imprescindible. Y que se adapte correctamente al pie también importa.

¿Dónde puedo conseguir este calzado de seguridad?

Los modelos de seguridad BAAK que hemos comentado (Pan, Phoenix y Pegasus) pueden adquirirse online en B de Barefoot, donde además encontrarás la información de cada modelo, guía de tallas y sus diferentes características para elegir el más adecuado según el entorno de trabajo.

Ver calzado de seguridad BAAK en B de Barefoot

Centro Podológico Henao no tiene relación comercial con BAAK ni con B de Barefoot: mencionamos estos modelos por sus características, no por acuerdo alguno.

Importante: ante dudas con la talla, la anchura o la adaptación a un problema concreto del pie, recomendamos valorar cada caso de forma individual antes de elegir el modelo. Si necesitas combinar este calzado con un tratamiento ortésico, en nuestro estudio biomecánico de la pisada valoramos el pie, el calzado y la plantilla como un conjunto.

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Este contenido ha sido elaborado y revisado por profesionales sanitarios colegiados del Centro Podológico Henao, según nuestra política editorial y de revisión médica. No sustituye una consulta médica personalizada. Última revisión: 9 oct 2026.

Dra. Gisela Gómez López - Podóloga y Directora de Centro Podológico Henao Bilbao

Escrito y revisado clínicamente por

Dra. Gisela Gómez López

Podóloga Colegiada N 334 · Fundadora y Directora

Formadora Certificada en Terapia Láser Formadora en Podowebinar

Podóloga colegiada N 334. Fundadora de Centro Podológico Henao. Más de 15 años de experiencia. Especialista en cirugía podológica, biomecánica y técnicas ecoguiadas. Formadora certificada en terapia láser.

  • Master en Intervencionismo Ecoguiado de Tobillo y Pie, Pragma (2024-2025)
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Preguntas frecuentes

Sí. Existen modelos de calzado de seguridad de concepto barefoot y horma anatómicamente más amplia que están certificados bajo la normativa EN ISO 20345 aplicable al calzado de seguridad. La marca alemana BAAK, por ejemplo, ha desarrollado una gama de este tipo. Barefoot, en este contexto, no significa trabajar descalzo ni prescindir de los elementos de protección exigidos.

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