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¿Cómo sabemos si unas plantillas funcionan? Un caso clínico medido

Plantillas personalizadas en una niña de 10 años: cómo medimos con MotiPhysio el punto de partida, por qué descartamos las alzas y qué mostró la nueva medición.

La Dra. Gisela Gómez analizando un estudio de la pisada en una tableta y un monitor en la consulta de CPH

Dra. Gisela Gómez López, podóloga colegiada N 334

No basta con tratar. También hay que medir.

Cuando indicamos unas plantillas personalizadas a un niño, hay una pregunta que los padres nos hacen con frecuencia: ¿cómo vamos a saber si realmente están funcionando? La respuesta no debería depender únicamente de si el niño refiere encontrarse mejor o de la impresión del profesional durante la revisión.

En Centro Podológico Henao intentamos ir un paso más allá: medir antes de iniciar el tratamiento y volver a medir con él, para comprobar de forma objetiva cómo está respondiendo cada paciente. Este caso clínico es un buen ejemplo.

Un caso clínico infantil: primero, valorar

Recibimos en consulta a una paciente de 10 años para realizar una valoración biomecánica completa.

Aunque no presentaba dolor, durante la exploración encontramos diferentes alteraciones funcionales y posturales: genu valgo bilateral, recurvatum de rodillas, alteraciones rotacionales a nivel de cadera y diferentes asimetrías y compensaciones en bipedestación.

Pero observar una alteración es solo una parte de la valoración.

Queríamos también cuantificar su situación inicial para disponer de un punto de partida que posteriormente pudiéramos comparar. Estos datos son muy importantes para nosotros como profesionales, ya que lo que no se mide, no se puede comparar después. Para los padres también es importante, ya que pueden ver in situ los cambios que se generan en sus hijos con y sin tratamiento.

Para ello realizamos un análisis mediante MotiPhysio, una herramienta de análisis postural que complementa nuestra exploración clínica y nos permite registrar diferentes parámetros y compararlos a lo largo del seguimiento.

Medición inicial: 52 puntos de desequilibrio postural

En la valoración inicial, el análisis obtuvo un índice global de desequilibrio postural de 52 puntos, clasificado como moderado.

Informe de MotiPhysio de la medición inicial con un índice de desequilibrio postural de 52 puntos, con los datos personales ocultos

Figura 1: informe de MotiPhysio de la medición inicial, índice global de 52 puntos (desequilibrio moderado).

Este número, por sí solo, no es un diagnóstico ni determina qué tratamiento necesita un paciente. Y esto es importante.

Los datos que proporciona la tecnología solo tienen sentido cuando se interpretan junto con la historia clínica, la exploración biomecánica y el resto de hallazgos del paciente.

Pero disponer de esa primera medición nos daba algo especialmente valioso: una referencia objetiva con la que comparar la nueva medición.

No todas las plantillas personalizadas sirven para todos los pacientes

Tras completar el estudio diseñamos unas plantillas biomecánicas personalizadas específicamente para ella.

Y durante el proceso ocurrió algo que explica muy bien por qué no entendemos las plantillas como un producto estándar. Probamos diferentes posibilidades de corrección y observamos que la incorporación de alzas empeoraba determinados parámetros posturales. Así que las descartamos.

Porque más corrección no significa necesariamente mejor tratamiento.

El objetivo no es añadir elementos a una plantilla siguiendo una receta predeterminada, sino encontrar la intervención adecuada para la biomecánica concreta de ese paciente y comprobar cómo responde ante ella.

Volvemos a medir, ya con el tratamiento

Realizamos una nueva medición en las mismas condiciones, ya con el tratamiento, para poder comparar los resultados. Y aquí es donde el seguimiento se vuelve especialmente interesante.

El índice global pasó de 52 puntos (desequilibrio moderado) a 28 puntos (desequilibrio leve).

Comparativa de los dos informes de MotiPhysio: 52 puntos en la medición inicial frente a 28 puntos en la nueva medición

Figura 2: medición inicial (52 puntos) y nueva medición, ya con el tratamiento (28 puntos).

Pero lo verdaderamente importante no es solo que haya cambiado un número.

Al comparar ambos estudios podemos visualizar qué parámetros se han modificado, comprobar cómo responde la paciente y relacionar esos datos con lo que encontramos en la exploración clínica.

Y eso permite algo que para nosotros es fundamental: que el seguimiento no dependa exclusivamente de una impresión subjetiva. El profesional puede cuantificar los cambios y la familia puede ver la diferencia entre ambas mediciones con sus propios ojos.

Entonces, ¿las plantillas han «corregido la postura»?

Aquí hay que ser precisos: no podemos concluir eso.

Las plantillas no «enderezan» el cuerpo y su efecto tampoco es idéntico en todos los pacientes.

Además, en esta segunda valoración nuestra paciente estaba utilizando también una férula funcional indicada por su ortodoncista. Por tanto, los cambios observados deben interpretarse dentro del tratamiento que estaba siguiendo en ese momento y no atribuirse exclusivamente a las plantillas. En este artículo contamos el mismo caso visto desde la coordinación con odontología.

Y precisamente eso demuestra por qué medir es tan importante.

La biomecánica infantil es dinámica. El niño crece, cambia, desarrolla nuevas estrategias motoras, practica deporte y puede estar recibiendo simultáneamente otros tratamientos.

Por eso una plantilla indicada a un niño no debería convertirse en un tratamiento estático que simplemente se entrega y se da por terminado.

Hay que revisar. Hay que comparar. Y, cuando sea necesario, hay que modificar.

MotiPhysio: hacer visible la respuesta al tratamiento

MotiPhysio no sustituye la exploración del podólogo ni decide qué tratamiento necesita un paciente.

Es una herramienta complementaria de análisis y seguimiento que nos permite registrar determinados parámetros posturales y compararlos en diferentes momentos.

En un caso como este nos ayuda a responder precisamente a la pregunta con la que empezábamos: ¿cómo sabemos si el tratamiento está consiguiendo los cambios que buscamos?

Midiendo sin tratamiento. Midiendo con él. Y comparando.

Porque en biomecánica, poner unas plantillas es solo el principio del tratamiento. Lo realmente importante es saber cómo está respondiendo cada paciente a ellas.

En nuestra consulta de podología infantil entendemos las plantillas como parte de ese seguimiento. Si quieres saber más, te contamos por qué llevar a los niños al podólogo y cómo cuidar las plantillas ortopédicas.


Declaración de Consentimiento y Privacidad

Las imágenes clínicas y la información de este caso se publican con el consentimiento informado expreso de la familia de la paciente, con fines educativos y divulgativos. Los datos identificativos han sido modificados o eliminados para proteger su privacidad conforme a la normativa de protección de datos (LOPD/RGPD).

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Este contenido ha sido elaborado y revisado por profesionales sanitarios colegiados del Centro Podológico Henao, según nuestra política editorial y de revisión médica. No sustituye una consulta médica personalizada. Última revisión: 13 oct 2026.

Dra. Gisela Gómez López - Podóloga y Directora de Centro Podológico Henao Bilbao

Escrito y revisado clínicamente por

Dra. Gisela Gómez López

Podóloga Colegiada N 334 · Fundadora y Directora

Formadora Certificada en Terapia Láser Formadora en Podowebinar

Podóloga colegiada N 334. Fundadora de Centro Podológico Henao. Más de 15 años de experiencia. Especialista en cirugía podológica, biomecánica y técnicas ecoguiadas. Formadora certificada en terapia láser.

  • Master en Intervencionismo Ecoguiado de Tobillo y Pie, Pragma (2024-2025)
  • Postgrado en Patomecánica del Pie y sus Tratamientos Ortopodológicos, Universidad de Barcelona (UB)
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Preguntas frecuentes

La respuesta no debería depender únicamente de si el niño refiere encontrarse mejor o de la impresión del profesional durante la revisión. En CPH medimos antes de iniciar el tratamiento y volvemos a medir en las mismas condiciones, para comparar de forma objetiva cómo responde cada paciente. Así el seguimiento no depende exclusivamente de una impresión subjetiva.

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