Debilidad del tibial anterior a los 82 años: caso clínico de marcha
Caso clínico de debilidad bilateral del tibial anterior en un paciente de 82 años: ejercicio domiciliario, cambio de calzado y plantillas para caminar mejor.

Dra. Gisela Gómez López, podóloga colegiada N 334
Caminar es una actividad aparentemente sencilla, pero requiere una coordinación precisa entre diferentes grupos musculares, articulaciones y estructuras neurológicas. Una alteración de la fuerza muscular, incluso sin dolor, puede modificar significativamente el patrón de marcha y comprometer la seguridad y autonomía de una persona.
Presentamos el caso de un paciente de 82 años que acude a Centro Podológico Henao por dificultades funcionales durante la marcha, asociadas a una debilidad bilateral de la musculatura anterior de la pierna, especialmente del tibial anterior.
El abordaje realizado combina ejercicio terapéutico domiciliario, una renovación integral del calzado y la utilización de soportes plantares facilitadores, con una respuesta funcional favorable desde las primeras pruebas. Este caso refleja cómo una intervención conservadora individualizada puede contribuir a mejorar las condiciones mecánicas de la marcha, especialmente en pacientes de edad avanzada.
1. Presentación del caso
Paciente de 82 años que acude a consulta por dificultades para caminar correctamente, asociadas a una disminución de la capacidad para elevar los pies durante la marcha.
Durante la exploración funcional se identifica una debilidad bilateral de la musculatura del compartimento anterior de la pierna, con especial afectación del tibial anterior.
Esta musculatura desempeña un papel fundamental en el control del movimiento del tobillo y en la elevación del antepié durante la fase de oscilación de la marcha. Su debilidad puede comprometer el correcto avance de la extremidad, dificultar el despegue del antepié del suelo y favorecer la aparición de mecanismos compensatorios.
En pacientes de edad avanzada, estas alteraciones adquieren especial relevancia por su posible repercusión sobre la estabilidad, la seguridad y la autonomía durante los desplazamientos cotidianos.
La valoración realizada en CPH permite identificar un componente muscular y funcional importante, sobre el que se plantea una estrategia terapéutica conservadora individualizada.
2. El tibial anterior: un músculo fundamental para caminar correctamente
El tibial anterior se localiza en el compartimento anterior de la pierna y constituye uno de los principales músculos responsables de la dorsiflexión del tobillo.
Su función permite elevar el antepié y mantener una separación adecuada entre los dedos y el suelo mientras la extremidad avanza. Además, participa en el control del descenso del pie durante la fase inicial del apoyo, evitando que el antepié contacte bruscamente con el suelo.
Cuando este músculo presenta una debilidad significativa, pueden aparecer diferentes alteraciones funcionales:
- Dificultad para elevar la punta del pie.
- Menor separación del antepié respecto al suelo durante la marcha.
- Alteraciones en el contacto inicial y en el control del apoyo.
- Necesidad de realizar movimientos compensatorios.
- Mayor dificultad para superar pequeños obstáculos.
- Incremento potencial del riesgo de tropiezos y caídas.

En el paciente que presentamos, la debilidad afecta bilateralmente a esta musculatura, por lo que el abordaje debe contemplar ambos miembros inferiores y no únicamente el pie que pudiera presentar mayor dificultad funcional.
Este mismo músculo puede dar problemas muy distintos: en otro caso explicamos un dolor en el dorso del pie por tendinopatía del tibial anterior.
3. Valoración clínica: comprender el origen de la alteración funcional
Uno de los aspectos fundamentales de este caso es identificar la relación entre la debilidad muscular y las dificultades observadas durante la marcha.
La exploración no debe limitarse a estudiar la posición estática del pie, sino que debe analizar cómo se comporta durante las diferentes fases del ciclo de la marcha, como hacemos en el estudio biomecánico de la pisada.

La valoración de la dorsiflexión activa, la capacidad de control muscular y las compensaciones funcionales permite comprender las necesidades del paciente y orientar el tratamiento.
En este caso, la debilidad bilateral del tibial anterior constituye uno de los principales hallazgos funcionales y condiciona el planteamiento terapéutico.
Es importante recordar que una pérdida de fuerza muscular puede tener diferentes orígenes. Por ello, la exploración debe considerar la posible existencia de alteraciones neurológicas, musculoesqueléticas o relacionadas con el desacondicionamiento físico. La presencia de debilidad no permite establecer por sí sola una etiología exclusivamente muscular. Si quieres entender cuándo el origen es neurológico, lo explicamos en nuestro artículo sobre pie caído y radiculopatía L5.
4. Tratamiento: un abordaje combinado e individualizado
Tras la valoración clínica se establece una estrategia conservadora basada en tres intervenciones complementarias: fortalecimiento muscular, modificación integral del calzado y utilización de soportes plantares facilitadores.
El objetivo no es actuar únicamente sobre la posición del pie, sino mejorar las condiciones funcionales en las que se desarrolla la marcha.
Fortalecimiento específico del tibial anterior
Se establece un programa domiciliario de ejercicios dirigidos a mejorar la función de la musculatura anterior de la pierna, con especial atención al tibial anterior.
Los ejercicios se seleccionan individualmente y se explican de forma detallada durante la consulta, asegurando que el paciente comprenda cómo debe realizarlos correctamente. Esta explicación resulta especialmente importante, ya que la efectividad del trabajo domiciliario depende tanto de la adecuada selección de los ejercicios como de su correcta ejecución y continuidad.
El programa se adapta a las capacidades del paciente, priorizando el control del movimiento y una progresión adecuada de la carga muscular.
En pacientes de edad avanzada, el objetivo del fortalecimiento no debe limitarse al aumento de fuerza aislada, sino orientarse también hacia la conservación de la autonomía y la mejora de la función durante las actividades cotidianas.
Renovación integral del calzado
Otro de los aspectos relevantes del tratamiento es la revisión completa del calzado habitual.
Tras la valoración se considera necesario realizar un cambio integral de calzado, sustituyendo el calzado anterior por nuevas opciones deportivas seleccionadas específicamente para las necesidades funcionales del paciente.
La elección del calzado constituye una parte imprescindible del abordaje, ya que sus características pueden influir muchísimo en la estabilidad, la progresión del paso y las demandas mecánicas que debe asumir la musculatura durante la marcha.
No todos los zapatos deportivos ofrecen las mismas prestaciones, ni un modelo adecuado para una persona tiene por qué resultar apropiado para otra. Por ello, en CPH la recomendación de calzado se realiza de manera individualizada, teniendo en cuenta la exploración clínica y los objetivos terapéuticos.
En este caso, el cambio de calzado no se plantea como una recomendación accesoria, sino como una parte integrada del tratamiento.
Requisitos imprescindibles para este caso en concreto fueron:
- Buena sujeción del calzado, preferiblemente acordonado. En este caso, el paciente eligió uno de caña más alta dadas las circunstancias climatológicas de Bilbao.
- Que pese lo mínimo posible. Es importante ir a la tienda y valorar de forma manual el peso que tiene cada uno de los zapatos candidatos.
- La suela debe ser firme y muy estable y con cierto quebrante de puntera.

Soportes plantares facilitadores
El tercer pilar de la intervención consiste en la adaptación de soportes plantares personalizados con una finalidad facilitadora de la marcha.
Su diseño responde a las necesidades funcionales identificadas durante la exploración, buscando favorecer unas condiciones mecánicas más adecuadas durante el apoyo y la progresión del paso.
A diferencia de un tratamiento dirigido exclusivamente a modificar una posición estática, en este caso los soportes se plantean como una herramienta de asistencia funcional. El objetivo es facilitar el desarrollo del movimiento dentro de las capacidades musculares disponibles, sin sustituir el trabajo activo de fortalecimiento.
La combinación entre soportes plantares, calzado adecuado y ejercicio terapéutico permite abordar diferentes componentes de una misma alteración funcional.
5. Respuesta clínica: una mejoría perceptible desde la colocación de los soportes
Uno de los aspectos más interesantes del caso aparece durante la valoración de la marcha con los nuevos soportes plantares.
Tras su colocación, tanto el paciente como su hija perciben una mejoría evidente en la capacidad para elevar los pies durante el desplazamiento. La hija refiere que observa cómo el paciente levanta considerablemente más los pies cuando utiliza las plantillas.
Esta observación resulta especialmente relevante porque pone de manifiesto una modificación funcional perceptible desde el inicio de su utilización.
No obstante, debemos diferenciar esta respuesta inmediata de una recuperación real de la fuerza muscular.
Los soportes plantares no producen un fortalecimiento instantáneo del tibial anterior. La mejoría observada puede relacionarse con cambios en las condiciones mecánicas del apoyo y en la forma en que el paciente desarrolla el movimiento durante la marcha.
La recuperación de la capacidad muscular requiere un trabajo activo, progresivo y continuado, motivo por el que el programa de fortalecimiento domiciliario constituye una parte esencial del tratamiento.
La respuesta inicial es favorable, aunque será necesario valorar su mantenimiento mediante el seguimiento clínico.
6. Discusión: no todo se soluciona con unas plantillas
Este caso permite reflexionar sobre un aspecto fundamental del tratamiento podológico: identificar qué necesita realmente cada paciente y evitar intervenciones aisladas que no contemplen el conjunto del problema.
En una persona de 82 años con debilidad bilateral del tibial anterior, limitarse a adaptar unos soportes plantares sin abordar la función muscular sería insuficiente.
Del mismo modo, pautar ejercicios sin revisar las características del calzado y las condiciones mecánicas de la marcha supondría dejar sin valorar otros factores potencialmente modificables.
El abordaje combinado permite actuar sobre diferentes aspectos:
| Intervención | Objetivo terapéutico |
|---|---|
| Ejercicio domiciliario | Trabajar la capacidad muscular y el control activo de la dorsiflexión. |
| Calzadoterapia | Adaptar las características del calzado a las necesidades funcionales. |
| Plantillas personalizadas | Favorecer las condiciones mecánicas durante la marcha. |
| Seguimiento clínico | Valorar la evolución y ajustar el tratamiento según la respuesta. |
La respuesta inicial observada tras la colocación de los soportes resulta alentadora, pero no debe confundirse con la resolución del déficit muscular.
El verdadero objetivo del tratamiento es combinar la asistencia mecánica inmediata con un trabajo activo que permita mantener o mejorar la funcionalidad a medio y largo plazo.
Además, en pacientes de edad avanzada, cualquier intervención que pueda contribuir a mejorar la seguridad durante la marcha adquiere especial importancia por su posible repercusión sobre la autonomía personal.
Podología integral en Centro Podológico Henao
En Centro Podológico Henao apostamos por una podología que integra la exploración clínica, el análisis funcional, la ortopodología y el ejercicio terapéutico individualizado.
Porque, en ocasiones, mejorar la marcha no consiste únicamente en corregir cómo apoya el pie, sino en comprender qué necesita cada persona para moverse con mayor seguridad y autonomía.
Y es que pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en el día a día: desde caminar con mayor confianza hasta algo tan cotidiano como evitar tropezar con una alfombra en casa. Si notas dificultad para levantar los pies al caminar, lo primero es estudiar su origen (te explicamos por qué); en nuestra clínica de Bilbao valoramos tu marcha y, si está indicado, si unas plantillas personalizadas pueden formar parte del tratamiento.
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Este contenido ha sido elaborado y revisado por profesionales sanitarios colegiados del Centro Podológico Henao, según nuestra política editorial y de revisión médica. No sustituye una consulta médica personalizada. Última revisión: 1 oct 2026.

Escrito y revisado clínicamente por
Dra. Gisela Gómez López
Podóloga Colegiada N 334 · Fundadora y Directora
Podóloga colegiada N 334. Fundadora de Centro Podológico Henao. Más de 15 años de experiencia. Especialista en cirugía podológica, biomecánica y técnicas ecoguiadas. Formadora certificada en terapia láser.
- Master en Intervencionismo Ecoguiado de Tobillo y Pie, Pragma (2024-2025)
- Programa de Especialización en Podología Pediátrica, Escuela Raíz (2026)





