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Grietas profundas en los talones: cuando una crema no es suficiente

Fisuras del talón profundas, que sangran o vuelven a abrirse: cómo las tratamos en CPH y qué papel tienen el ácido hialurónico, el láser y las plantillas.

Talón en evolución con las fisuras en proceso de cierre, fotografía clínica del Centro Podológico Henao

Dra. Gisela Gómez López, podóloga colegiada N 334

Las grietas del talón no siempre son simplemente un problema de sequedad. Cuando una fisura es profunda, dolorosa, sangra, tarda en cerrar o vuelve a aparecer de forma recurrente, debemos plantearnos qué está impidiendo que esa piel se recupere correctamente.

En estos casos, aplicar una crema hidratante puede formar parte del tratamiento, pero muchas veces no es suficiente.

En Centro Podológico Henao abordamos las fisuras profundas desde varios frentes: tratamos el exceso de hiperqueratosis, protegemos la piel lesionada, favorecemos su reparación y, especialmente en los casos recurrentes, buscamos los factores mecánicos o dermatológicos que están haciendo que vuelva a abrirse.

El objetivo no es únicamente conseguir que la grieta cierre. Queremos recuperar una piel flexible y resistente y disminuir, en la medida de lo posible, el riesgo de recurrencia.

¿Por qué algunas grietas profundas del talón no terminan de curarse?

La piel del talón está sometida diariamente a fuerzas importantes.

Durante el apoyo, la almohadilla grasa del talón se expande y la piel debe adaptarse a esa deformación. Cuando existe una piel seca, rígida y engrosada, su capacidad para acompañar ese movimiento disminuye.

Si además encontramos una hiperqueratosis importante alrededor del talón, esa capa de piel engrosada puede comportarse como un tejido poco flexible. Con cada apoyo continúa sometiéndose a tensión y la fisura puede profundizarse o volver a abrirse.

Por eso encontramos pacientes que llevan semanas o incluso meses aplicándose diferentes cremas y observan siempre el mismo patrón: la piel mejora durante unos días, pero la grieta reaparece.

En estos casos probablemente no estamos ante un problema exclusivamente de hidratación.

El calzado abierto por detrás, el aumento de carga sobre el talón, permanecer muchas horas de pie, caminar descalzo, determinadas alteraciones dermatológicas y algunas enfermedades sistémicas pueden contribuir a mantener el problema. Hablamos de todos estos factores en nuestro artículo sobre por qué aparecen los talones agrietados.

Además, una fisura profunda supone una pérdida de continuidad de la barrera cutánea. Puede producir dolor, sangrado y aumentar el riesgo de infección, especialmente en personas con diabetes, alteraciones vasculares o pérdida de sensibilidad. Las fisuras del pie se consideran lesiones cutáneas de espesor parcial y la literatura describe precisamente la presión y la tensión mecánica como factores capaces de favorecer su profundización (revisión sobre fisuras del pie, Vlahovic et al.).

El primer paso: valorar la fisura del talón

Antes de tratar una grieta debemos saber exactamente qué tenemos delante.

No abordamos igual una fisura superficial rodeada de una gran hiperqueratosis que una grieta profunda y dolorosa, una lesión que sangra o una zona con signos de infección.

En consulta valoramos la profundidad y extensión de la fisura, el estado de los bordes, la cantidad de hiperqueratosis, la hidratación y elasticidad de la piel y la presencia de inflamación, exudado, sangrado o signos compatibles con infección.

También debemos tener en cuenta el contexto del paciente: si presenta diabetes, alteraciones vasculares, pérdida de sensibilidad, enfermedades dermatológicas o cualquier otra situación que pueda modificar la capacidad de reparación de la piel.

Esta valoración es especialmente importante porque una fisura aparentemente pequeña puede requerir mayor vigilancia en determinados pacientes.

Eliminar el exceso de hiperqueratosis

Cuando alrededor de la fisura existe una cantidad importante de piel engrosada, el tratamiento podológico suele comenzar reduciendo cuidadosamente ese exceso de hiperqueratosis.

No se trata de eliminar piel de forma agresiva ni de intentar dejar el talón completamente liso en una sola sesión. Buscamos retirar de forma controlada el tejido hiperqueratósico que está aumentando la rigidez de los bordes y la tensión alrededor de la fisura.

Este punto es importante porque una grieta no puede valorarse correctamente si está rodeada por una capa importante de hiperqueratosis. Después de tratarla podemos observar mejor su profundidad, sus bordes y el estado real de la piel.

El deslaminado profesional de la hiperqueratosis forma parte del manejo tradicional de las fisuras del pie y permite combinar posteriormente el tratamiento local con medidas destinadas a proteger la zona y recuperar la barrera cutánea (Vlahovic et al.).

Proteger la fisura y favorecer su cierre

Una vez tratada la hiperqueratosis, nuestra prioridad cambia.

Ya no buscamos seguir exfoliando la zona. Queremos conseguir un entorno adecuado para que la piel pueda repararse.

Esto implica mantener una hidratación adecuada, disminuir la pérdida de agua, proteger la fisura de la fricción y evitar que las fuerzas que recibe durante la marcha continúen separando sus bordes.

Por eso no recomendamos aplicar de forma indiscriminada productos muy queratolíticos sobre una fisura profunda o abierta.

En determinadas fases utilizaremos productos destinados a disminuir la hiperqueratosis y en otras priorizaremos formulaciones reparadoras, emolientes y protectoras. Explicamos cómo elegirlos en nuestra guía sobre qué crema utilizar para los talones agrietados.

Existe evidencia clínica de que formulaciones hidratantes que combinan componentes como urea, glicerina y petrolato pueden mejorar la xerosis y favorecer la evolución de fisuras profundas. En un ensayo aleatorizado realizado en personas con diabetes y fisuras abiertas del pie, este tipo de formulación consiguió reducir significativamente la persistencia de fisuras profundas abiertas frente al vehículo utilizado como control (ensayo de Gin et al. en personas con diabetes).

En determinadas situaciones también pueden emplearse sistemas de protección o sellado de la fisura. Los protectores cutáneos basados en cianoacrilato, por ejemplo, han mostrado resultados favorables en pequeños estudios de fisuras del pie, aunque la evidencia disponible es limitada y no permite considerarlos una solución universal (revisión sobre el protector de cianoacrilato).

¿Qué papel tiene el ácido hialurónico en las fisuras del talón?

En determinadas fisuras profundas utilizamos ácido hialurónico como tratamiento complementario dirigido a favorecer un entorno adecuado para la reparación cutánea.

El ácido hialurónico es una molécula presente de forma natural en la matriz extracelular y participa en diferentes fases del proceso de reparación tisular.

Tiene una elevada capacidad para captar y retener agua y contribuye a mantener un ambiente húmedo que puede favorecer la migración celular y la reparación del tejido. Por eso su utilización en el ámbito de las heridas no es nueva.

Se han estudiado diferentes formulaciones y derivados del ácido hialurónico en heridas crónicas, úlceras, quemaduras y heridas quirúrgicas. Algunas investigaciones han encontrado mejores resultados de cicatrización frente a tratamientos convencionales. Sin embargo, cuando analizamos conjuntamente la evidencia, los resultados no son uniformes y la certeza es limitada para varios tipos de heridas (metaanálisis de Voigt y Driver).

Esto es importante explicarlo correctamente.

Tenemos evidencia sobre el papel del ácido hialurónico en reparación de heridas, pero disponemos de mucha menos evidencia específica sobre su utilización en fisuras del talón.

Por tanto, en CPH no lo planteamos como un tratamiento milagroso ni como sustituto del tratamiento podológico convencional. Lo utilizamos como coadyuvante en determinados pacientes y siempre dentro de un tratamiento más amplio.

¿Qué buscamos al utilizar ácido hialurónico?

Cuando seleccionamos este tratamiento, nuestro objetivo es mejorar las condiciones locales de la piel para favorecer el proceso reparativo.

Una fisura profunda necesita recuperar continuidad, hidratación y elasticidad.

El ácido hialurónico puede contribuir a mantener un entorno hidratado y adecuado para la reparación, pero no elimina por sí mismo la hiperqueratosis ni corrige las fuerzas mecánicas que están haciendo que el talón se abra.

Por eso tiene poco sentido utilizarlo de manera aislada si mantenemos intactos todos los factores que originaron la lesión.

Primero tratamos correctamente la fisura y su entorno. Después podemos utilizar tratamientos complementarios destinados a favorecer la recuperación del tejido.

¿Y el tratamiento con láser para las grietas del talón?

Otra de las herramientas que podemos incorporar en determinados casos es la terapia láser.

En este contexto no utilizamos el láser para «quemar» ni para eliminar la grieta. Lo utilizamos buscando un efecto de fotobiomodulación sobre el tejido.

La fotobiomodulación consiste en aplicar energía lumínica con determinados parámetros para producir respuestas biológicas celulares sin provocar una lesión térmica del tejido.

Se han descrito efectos relacionados con diferentes fases de la reparación tisular, incluyendo actividad celular, respuesta inflamatoria, síntesis de matriz extracelular y procesos relacionados con la reparación de heridas.

La investigación clínica sobre fotobiomodulación y heridas cutáneas ha encontrado resultados interesantes. Un metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados sobre heridas cutáneas encontró una mayor reducción del tamaño de la herida con láser de baja intensidad frente a los grupos control. También existen ensayos clínicos en úlceras de pie diabético que han observado una evolución favorable cuando el láser se utiliza como complemento del tratamiento convencional.

Pero aquí también debemos ser rigurosos.

La evidencia procede fundamentalmente de otros tipos de heridas y no de ensayos clínicos específicamente diseñados para fisuras del talón.

Además, los estudios utilizan longitudes de onda, dosis, frecuencias y tipos de heridas muy diferentes. Revisiones recientes siguen señalando una heterogeneidad importante de los protocolos (revisión sistemática de Miranda et al.) y una certeza limitada de la evidencia en algunas heridas crónicas.

Por tanto, tampoco consideramos el láser un tratamiento aislado ni garantizamos que una fisura vaya a cerrar simplemente por aplicarlo. Lo utilizamos como una herramienta complementaria dentro de un abordaje podológico completo.

¿Por qué podemos combinar ácido hialurónico y láser?

Porque actúan desde perspectivas diferentes y pueden formar parte de una misma estrategia de reparación.

El ácido hialurónico nos permite trabajar sobre el entorno local de la piel, favoreciendo hidratación y unas condiciones adecuadas para la reparación. La terapia láser puede utilizarse como coadyuvante mediante fotobiomodulación.

Pero la combinación tiene sentido únicamente si previamente hemos hecho lo fundamental: valorar correctamente la lesión, controlar la hiperqueratosis, proteger la fisura y reducir los factores que están impidiendo su cierre.

No existe actualmente evidencia clínica sólida que permita afirmar que la combinación específica de ácido hialurónico y láser sea superior para las fisuras del talón frente a cada tratamiento por separado.

En CPH podemos combinarlos en determinados casos basándonos en el estado de la lesión, en los mecanismos conocidos de ambos tratamientos y en la experiencia clínica, pero diferenciando siempre esto de lo que ha sido demostrado específicamente en ensayos clínicos.

¿Cuándo podemos plantearnos tratamientos complementarios?

No todas las grietas necesitan ácido hialurónico ni láser.

Una fisura superficial puede evolucionar perfectamente con tratamiento de la hiperqueratosis, una pauta domiciliaria adecuada y control de los factores que la provocan.

Nos planteamos añadir otras herramientas especialmente cuando encontramos fisuras profundas o dolorosas, lesiones que presentan una evolución lenta, piel muy alterada o casos recurrentes en los que queremos favorecer el proceso reparativo una vez tratados los factores principales.

La indicación debe individualizarse. Utilizar más tratamientos no significa necesariamente tratar mejor.

¿Qué ocurre si la fisura del talón vuelve una y otra vez?

Este es probablemente el punto más importante en las fisuras recurrentes.

Podemos conseguir cerrar perfectamente una grieta y que vuelva a aparecer semanas después.

Cuando ocurre esto, tenemos que dejar de preguntarnos únicamente qué producto aplicar y empezar a preguntarnos por qué esa zona continúa soportando unas condiciones que hacen que la piel vuelva a romperse.

Una de las primeras cosas que valoramos es el calzado.

Los zapatos abiertos por detrás permiten una mayor expansión lateral de la almohadilla grasa del talón. Si la piel que rodea el calcáneo está seca, engrosada y poco flexible, esta expansión puede aumentar la tensión sobre ella.

También debemos valorar cuánto tiempo permanece el paciente de pie, si camina habitualmente descalzo y qué cargas recibe el talón.

En algunos pacientes puede ser necesario estudiar además la forma en la que apoyan y distribuyen las presiones durante la marcha mediante un estudio biomecánico de la pisada.

¿Pueden ayudar las plantillas?

En determinados pacientes, sí.

No utilizamos plantillas simplemente porque exista una grieta en el talón.

Pero cuando observamos que la distribución de cargas, la mecánica del pie o determinados puntos de presión pueden estar contribuyendo a la recurrencia, una descarga adecuada mediante plantillas personalizadas puede formar parte del tratamiento.

El objetivo será disminuir las fuerzas que recibe la zona y evitar que una piel que estamos intentando recuperar continúe sometida al mismo estrés mecánico.

En otros casos bastará con modificar el calzado o establecer medidas más sencillas de protección y descarga. La indicación depende siempre de lo que encontremos durante la valoración.

¿Cuánto tarda en cerrar una fisura profunda?

No existe un tiempo exacto.

Depende de la profundidad de la lesión, del estado de la piel, de la cantidad de hiperqueratosis, de las fuerzas mecánicas que recibe la zona, de la adherencia al tratamiento domiciliario y de las características generales del paciente.

Una fisura superficial puede mejorar rápidamente. Una fisura profunda o recurrente puede necesitar varias semanas y revisiones sucesivas.

Más importante que conseguir una mejoría visual rápida es comprobar que la fisura disminuye progresivamente en profundidad y extensión, que desaparece el dolor y que la piel recupera elasticidad sin volver a abrirse. Puedes ver cómo fue esa evolución en un caso clínico real de talones con grietas profundas.

¿Qué hacemos después de conseguir que cierre?

Cerrar la fisura no significa que el tratamiento haya terminado.

Si abandonamos completamente el cuidado de la piel cuando aparentemente está recuperada, especialmente en pacientes con tendencia a desarrollar hiperqueratosis, es relativamente fácil volver al punto de partida.

Por eso establecemos una pauta de mantenimiento.

Esta puede incluir hidratación diaria, concentraciones adecuadas de urea según el estado de la piel, revisiones podológicas cuando exista tendencia a generar mucha hiperqueratosis, elección adecuada del calzado y, cuando sea necesario, control de las cargas.

El tratamiento debe ir adaptándose. Una piel con una fisura abierta no necesita exactamente lo mismo que esa misma piel dos meses después, cuando ya está cerrada y queremos evitar que vuelva a aparecer.

¿Cuándo debemos tener especial precaución con una grieta en el talón?

Una fisura profunda merece especial atención cuando existe diabetes, alteración vascular, pérdida de sensibilidad o antecedentes de ulceración.

También debemos valorar rápidamente cualquier grieta que presente aumento de dolor, enrojecimiento alrededor de la lesión, calor, inflamación, secreción, mal olor o cualquier otro signo compatible con infección.

En estas situaciones no debemos tratar la lesión simplemente como un problema de piel seca.

La pérdida de continuidad de la piel supone una posible puerta de entrada para microorganismos y el riesgo puede ser significativamente mayor en determinados pacientes (Vlahovic et al.).

Nuestro enfoque en Centro Podológico Henao

Cuando recibimos a un paciente con una fisura profunda o recurrente, no empezamos preguntándonos qué crema debemos poner. Primero queremos saber por qué se ha producido.

Valoramos el estado de la piel, la hiperqueratosis, la profundidad de la lesión y los posibles factores mecánicos o dermatológicos asociados. A partir de ahí diseñamos el tratamiento.

Podemos realizar tratamiento podológico para controlar la hiperqueratosis, establecer una pauta específica de cuidado domiciliario, proteger la fisura y, cuando está indicado, incorporar tratamientos complementarios como ácido hialurónico y terapia láser.

Si sospechamos que la presión o la mecánica del pie están contribuyendo al problema, también valoramos medidas de descarga, cambios en el calzado o tratamiento ortopodológico.

No todas las fisuras necesitan todos estos tratamientos. Precisamente por eso es importante realizar una valoración individualizada.

En Centro Podológico Henao nuestro objetivo no es únicamente conseguir que una grieta deje de verse. Queremos conseguir que cierre correctamente, que la piel recupere su función y, especialmente en las fisuras recurrentes, identificar qué está haciendo que vuelva a aparecer.

Porque cuando una grieta se abre una y otra vez, seguir aplicando crema sin estudiar la causa puede mejorar temporalmente el aspecto de la piel, pero no necesariamente resolver el problema.

Referencias

  1. Vlahovic TC, et al. A review of cyanoacrylate liquid skin protectant and its efficacy on pedal fissures. J Am Col Certif Wound Spec. 2011. PMC3601869
  2. Gin H, et al. Treatment by a moisturizer of xerosis and cracks of the feet in men and women with diabetes: a randomized, double-blind, placebo-controlled study. Diabet Med. 2017. PubMed 28627029
  3. Voigt J, Driver VR. Hyaluronic acid derivatives and their healing effect on burns, epithelial surgical wounds, and chronic wounds: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Wound Repair Regen. 2012. PubMed 22564227
  4. Taha N, et al. The effects of low-level laser therapy on wound healing and pain management in skin wounds: a systematic review and meta-analysis. Cureus. 2024. PubMed 39610644
  5. Miranda MB, et al. Qualitative comparison of LED and LASER effects on cutaneous wound healing: a systematic review of experimental studies. Cell Biochem Funct. 2026. PubMed 41540806
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Este contenido ha sido elaborado y revisado por profesionales sanitarios colegiados del Centro Podológico Henao, según nuestra política editorial y de revisión médica. No sustituye una consulta médica personalizada. Última revisión: 28 sept 2026.

Dra. Gisela Gómez López - Podóloga y Directora de Centro Podológico Henao Bilbao

Escrito y revisado clínicamente por

Dra. Gisela Gómez López

Podóloga Colegiada N 334 · Fundadora y Directora

Formadora Certificada en Terapia Láser Formadora en Podowebinar

Podóloga colegiada N 334. Fundadora de Centro Podológico Henao. Más de 15 años de experiencia. Especialista en cirugía podológica, biomecánica y técnicas ecoguiadas. Formadora certificada en terapia láser.

  • Programa de Especialización en Podología Pediátrica, Escuela Raíz (2026)
  • Máster en Podología Clínica Avanzada, CEU
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Preguntas frecuentes

Durante el apoyo la almohadilla grasa del talón se expande y la piel debe adaptarse a esa deformación. Si la piel está seca, rígida y rodeada de hiperqueratosis, se comporta como un tejido poco flexible y con cada apoyo la fisura puede profundizarse o volver a abrirse. El calzado abierto por detrás, el aumento de carga, estar muchas horas de pie, caminar descalzo y algunas alteraciones dermatológicas o enfermedades sistémicas pueden mantener el problema.

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