Nota importante: Este caso ha sido documentado con consentimiento explícito del paciente. Toda la información ha sido anonimizada para proteger la privacidad.

Un paciente de 84 años llega a nuestra consulta con dolor intenso entre los dedos del pie. Lo que parecía una rozadura simple era en realidad una úlcera interdigital avanzada con afectación ósea. Este caso ilustra por qué el dolor entre dedos en personas mayores nunca debe ignorarse.

El Paciente: Contexto Clínico

Recibimos a un hombre de 84 años, acompañado por su hija. Su historia médica incluía diabetes tipo 2 controlada, hipertensión, y una movilidad progresivamente reducida por artrosis de rodillas. Vivía en su domicilio con ayuda de su familia para actividades de la vida diaria.

Su principal preocupación: un dolor persistente y creciente entre el cuarto y quinto dedo del pie derecho. Según él, había comenzado hace “unas semanas” (aunque no recordaba el momento exacto del inicio), pero cada día que pasaba empeoraba. Ya no podía usar ciertos zapatos. Caminar se había convertido en algo incómodo.

Motivo de Consulta: Un Dolor Que No Pasa

El paciente describía el dolor como “ardiente” e “intenso”, especialmente al caminar o cuando cualquier cosa rozaba esa zona del pie. Había probado cremas caseras, aumentar la higiene, y usar zapatos más holgados, pero nada había funcionado.

Lo que llama la atención en estos casos es que los pacientes mayores a menudo minimizan los síntomas por miedo a reacciones catastróficas (“¿me tendrán que operar?”) o simplemente asumen que “es la edad”. Su hija había insistido en traerlo. Hizo bien.

Exploración Clínica: Lo Que Vimos

En la exploración física, encontramos una úlcera interdigital de tamaño considerable. La lesión mostraba:

  • Erosión profunda de la piel entre los dedos
  • Maceración severa (piel suavizada y debilitada por humedad continua)
  • Eritema importante (enrojecimiento e inflamación en los bordes)
  • Exudado seroso (fluido procedente de la herida)
  • Piel friable (frágil y propensa a sangrado con manipulación mínima)

Los hallazgos sugerían un problema que había progresado bastante. En un paciente de 84 años con circulación comprometida, esto representaba un riesgo real de complicación infecciosa.

Una evaluación profesional completa como la que realizamos en Centro Podológico Henao es fundamental en estos casos para confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento sin demoras.

Diagnóstico por Imagen: Confirmando la Magnitud

Dada la intensidad del dolor, la extensión de la lesión y el perfil específico del paciente, decidimos realizar una exploración radiográfica para descartar afectación ósea.

En Centro Podológico Henao disponemos de radiografía de calidad hospitalaria en consulta, lo que nos permite tomar estas decisiones diagnósticas sin derivaciones ni demoras.

Los hallazgos radiológicos fueron preocupantes pero no catastróficos: la imagen mostró una alteración ósea leve en relación con el dedo afectado. Esto confirmaba que no se trataba de una herida superficial, sino de una lesión con potencial afectación en profundidad.

Exploración clínica mostrando úlcera interdigital con maceración severa, eritema y exudado seroso entre los dedos

Diagnóstico: Úlcera Interdigital Avanzada con Afectación Ósea

Diagnóstico confirmado: Úlcera interdigital crónica con evidencia radiológica de alteración ósea adyacente, en contexto de paciente geriátrico con movilidad reducida.

La afectación ósea no indicaba infección sistémica activa (no había fiebre, no había signos de sepsis), pero sí señalaba que la lesión había evolucionado más allá de lo que el paciente y su familia percibían inicialmente.

¿Por Qué Este Caso Es Importante?

El caso ilustra una verdad que observamos frecuentemente: el dolor entre los dedos del pie no siempre es algo “sin importancia”—especialmente en personas mayores.

¿Por qué es esto tan crítico en la edad avanzada?

  • La piel frágil del adulto mayor cambia todo. A los 84 años, la piel pierde elasticidad, espesor, y capacidad de recuperación. Una rozadura que en una persona de 40 años sanaría en días puede convertirse en una úlcera crónica en cuestión de semanas.
  • La cicatrización es más lenta. Los procesos de regeneración tisular se ralentizan con la edad. Lo que debería sanar en 2-3 semanas puede tomar 8-12 semanas.
  • Las infecciones progresan rápidamente. Cuando aparece una infección secundaria en una úlcera interdigital en una persona mayor, puede escalar rápidamente—especialmente si hay diabetes o circulación comprometida.
  • La movilidad es limitada. Muchas personas mayores no pueden reducir significativamente su actividad. Cada paso agrava potencialmente la lesión.
Imagen radiográfica del pie mostrando alteración ósea adyacente asociada con úlcera interdigital avanzada

El Abordaje: Tratamiento Conservador Estructurado

Decidimos abordar esta úlcera avanzada con un tratamiento especializado intenso y monitoreado de cerca, en lugar de cirugía inmediata.

¿Por qué tratamiento conservador?

  1. Edad avanzada con comorbilidades → A los 84 años con diabetes y problemas circulatorios, la cirugía electiva presenta riesgos elevados.
  2. Afectación ósea sin infección sistémica → La alteración ósea no indicaba infección activa, permitiendo un abordaje conservador.
  3. Severidad de la maceración → El problema primario era la humedad continua y la mecánica de presión, tratable sin cirugía.

Plan de Tratamiento

  • Control estricto de humedad – Secado cuidadoso y aplicación de polvos antimicóticos
  • Desbridamiento del lecho de la herida – Limpieza profesional de tejido necrótico
  • Descarga mecánica con separadores personalizados – Diseño de separadores interdigitales específicos
  • Manejo del dolor – Analgesia tópica adaptada al paciente
  • Vendaje especializado – Apósitos multilaminares con cambio cada 3-4 días
  • Seguimiento clínico cerrado – Primera cita a los 5 días, luego semanalmente

Cuando fue necesario, realizamos un estudio biomecánico completo para evaluar la distribución de presión en el pie y optimizar los separadores personalizados.

La Evolución: Lo Que Sucedió

Semanas 1-2: Mejoría visible del eritema y disminución del exudado. El paciente reportaba mejoría del dolor. Su hija notaba que caminaba mejor.

Semanas 3-4: Reducción clara del tamaño de la úlcera. Crecimiento de tejido de granulación. El paciente comenzó a usar nuevamente sus zapatos normales.

Semanas 5-8: Progresión continua hacia cicatrización. La maceración había desaparecido. La zona mostraba epitelización desde los bordes.

Semanas 9-12: Cicatrización funcional prácticamente completa. La herida había cerrado completamente. El dolor había desaparecido. El paciente retomó sus actividades habituales.

Seguimiento a 6 meses: La cicatriz estaba bien consolidada. No había recurrencia. Fue un éxito.

Para Familias y Cuidadores: Señales de Alerta

Si cuidas a una persona mayor, observa estas señales:

  • Cambios en la marcha: ¿Comienza a cojear o evita apoyar un pie?
  • Evitación de actividades: ¿Ha dejado de pasear o hacer actividades habituales?
  • Reacciones de dolor excesivas: ¿Reacciona con dolor intenso al roce casual?
  • Cambios visibles en el pie: ¿Enrojecimiento, hinchazón, o mal olor?

La Lección Clínica

Este caso demuestra algo que creemos firmemente en Centro Podológico Henao: no diagnosticamos el síntoma (el dolor), diagnosticamos la causa exacta.

Esa diferencia—diagnóstico preciso + protocolo personalizado + seguimiento cercano—fue lo que permitió que un problema grave se resolviera sin cirugía, en una persona de 84 años, con una excelente calidad de vida.


Tratado por: Dra. Gisela Gómez López (Colegiada nº 334)

Centro: Centro Podológico Henao, Bilbao (a 2 min de Metro Moyua)

📞 944 24 04 93 | 📍 Calle Henao 17, Bilbao